Síndrome X

Psicoinmunoneuroendocrinología y Terapia cognitiva posracionalista
(Asesinos silenciosos)

No crean que el plural del paréntesis es un error de imprenta, es correcto, ya que Síndrome es el conjunto de signos y síntomas asociados a cualquier cuadro de enfermedad. El Síndrome X es la suma de diversos factores, algunos de los cuales son asintomáticos por lo cual pasan desapercibidos. Para tenerlos en cuenta es necesario conoceros porque enferman y matan. Una vez instalado no es remisible, hay que tratar para prevenirlo.

¿Cuáles son los factores que tienen que haber para predecir un “Síndrome X”?

Los factores que intervienen son metabólicos, psicológicos, sociales, eventos tensionantes, exigentes, que implican esfuerzo y preocupación.

Se suman y se potencian factores biológicos y psicosociales. Desde lo biológico, tiene que haber:

-Resistencia a la insulina (hormona secretada por el páncreas. Promueve la utilización de la glucosa, la síntesis de proteína y la formación y almacenamiento de las grasas).

-Obesidad abdominal (medida por diámetro de cintura: más de 102 cm en el hombre y más de 88 cm en la mujer, y diámetro sagital).

Masa corporal mayor a 30 (se saca dividiendo el peso por la altura al cuadrado)

Ej.: el señor pesa 94 kg y mide 1,74: 94/1,74 x 1,74= 94/3= 31,3. ¡Tiene más de 30!

Aumento de triglicéridos (+ de 100)

Mayor cantidad de colesterol en la sangre

Las grasas o lípidos más conocidos por el público en general son los triglicéridos y el colesterol. El colesterol, principal protagonista de la aterosclerosis, es una sustancia natural, un cuerpo graso que proviene de dos fuentes principales:

1. El propio organismo lo fabrica permanentemente porque es un componente esencial de la membrana que envuelve a todas las células del cuerpo. Además, a partir del colesterol, el cuerpo fabrica muchas hormonas y otras sustancias que participan en la absorción de las mismas grasas: los ácidos biliares. Por ello, tanto el colesterol en particular como los lípidos en general son compuestos indispensables para el funcionamiento normal de la maquinaria del organismo.

2. Por la alimentación, a través del consumo de grasas que aportan colesterol.

Desde lo psicosocial, actualmente se hace hincapié en la especificidad de la respuesta individual, que está ligada a cómo cada uno afronta las situaciones estresantes, el tipo de estrategias conductuales de acuerdo a su propia organización de Sistema Personal. A diferencia de los animales, el hombre construye subjetivamente la realidad. Cada sujeto codifica amenazas en diferente grado y ante situaciones distintas que pueden, incluso, ser paradójicas, antagonizando el consensuado sentido común. La reiteración repetitiva en la secuencia de activación de estrés puede tener correlatos conductuales de sobreingesta, sedentarismo, tabaquismo, insomnio (más grave en alteraciones del sueño como la narcolepsia), aumento de presión arterial, hipercolesterolemia, etc., a lo que se suma la hiper-respuesta cardiovascular, sumatoria de factores de riesgo que condicionan en el tiempo la aparición de patología.

Se ha visto que los factores psíquicos pueden ser antecedentes importantes de eventos somáticos que pueden llevar a disritmias cardíacas o muerte súbita. El estrés crónico promueve la presencia de hipertensión y aterosclerosis que pueden constituirse en factores predisponentes de la enfermedad cardiovascular.

Para prevenir que los asesinos silenciosos lleven a cabo sus maléficas intenciones es que implementamos la integración de la red de trabajo en la complementariedad entre Psicoinmunoneuroendocrinología (PINE) y Terapia cognitiva posracionalista (TCP).

Las siglas LDL y HDL son las abreviaturas en inglés de “lipoproteínas de baja densidad” y “lipoproteínas de alta densidad”. Ambas se diferencian en el tamaño de las moléculas. Las LDL son mayores y quedan atrapadas en la pared de las arterias, las HDL son menores y la atraviesan.