El ensueño dirigido en terapia sexual

Su utilización como diagnóstico, pronóstico y tratamiento

¿Qué es el “ensueño dirigido”?

El ensueño dirigido o ensueño vigil (rêve eveillé) de Robert Desoille es un método psicoterapéutico derivado de la hipnosis.

Consiste en la sugestión (principio básico de la técnica) “orientada” a partir de una imagen inductora.

El paciente estará ocupado en la atención de un sueño, recostado confortablemente, en estado de relajación muscular, aislado de ruidos, en penumbra y con sus ojos cerrados.

Si bien para Desoille esto era suficiente, en mi práctica, el sujeto proporciona mejor material si su estado es de relajación más profunda, tal como sería en el estadio I en hipnosis, estadio que llamaremos “alternativo de conciencia” y que le deja ir hacia la ensoñación dirigida a un objeto, pudiéndose disociar de la realidad externa para dejarse atrapar por la realidad interna, superándola.

Se ha comprobado que los pacientes están más dispuestos a aceptar sugerencias del terapeuta cuando están medio dormidos o somnolientos, que cuando están despiertos y lúcidos (Platonov 1959). ¿Por qué es dirigido? Porque, en primer lugar, le damos al paciente una imagen inicial, por ejemplo, una costa de mar donde el agua es muy profunda. El debe describir la imagen lo más a fondo posible y, si es necesario, le haremos preguntas para que él evoque detalles, recorra el espacio o realice las “transformaciones” necesarias.

Durante el transcurso de la primera sesión puede ser necesario que le recordemos al individuo, repetidamente, que en un sueño cualquier cosa es posible, le damos “permisos” para una fantasía sin trabas. El movimiento imaginario del paciente en el espacio es guiado, y de esta manera, en un lenguaje simbólico el interrogatorio es viable ya que, mientras él describe su fantasía (lo que hace en lenguaje convencional) no se percata de su significado, por lo cual no siente la necesidad de controlar la expresión de los sentimientos que está experimentando en el ensueño dirigido.

Por eso el ensueño dirigido ofrece otra vía de entrada para captar el verdadero y real discurso percibido y vivido tal como lo experimenta el sujeto, no según su razón crítica y a la luz de su conciencia, sino según todo su psiquismo afectivo representativo e inconsciente, que podrá ser modificado también a través de lo simbólico.

El ensueño dirigido no se sostiene solamente con la fuerza de lo simbólico, otro aspecto teórico de gran importancia es el manejo del espacio en las sugerencias ascendentes y descendentes, la idea de movimiento, ya sea a la izquierda, ya sea a la derecha, movimientos que producirán una modificación en el desarrollo del ensueño dirigido.

El ascenso está ligado con sensaciones de calma, serenidad, alegría y sentimientos de apertura y generosidad. El descenso evoca imágenes sombrías, desagradables y hasta penosas.

La idea del movimiento hacia la izquierda induce sus pensamientos hacia el pasado, mientras que la idea del movimiento hacia la derecha le acerca pensamientos sobre el futuro asociados con sentimientos optimistas de conquista, de lucha y de generosidad.

Otro elemento de gran valor en el ensueño dirigido es la consigna de transformación; por ejemplo, el paciente que espontáneamente se cruza en el fondo del mar con un pulpo recibe la sugerencia de que puede, con un toque de varita mágica, producir una metamorfosis en el pulpo, la transformación revelará su real identidad, y aún en el caso de que no arroje un significado claro se hace la develación a partir del sentimiento que produjo el encuentro con el pulpo y la posterior asociación de miedo y horror en aquellas circunstancias de la vida real durante las cuales experimentó un sentimiento de paralización. Una respuesta dada por un paciente fue: “Yo amé mucho a mi madre pero ella me ´sofocaba´ con su excesiva ternura”.

El terapeuta interviene activamente en el desarrollo del ensueño para “hacer evolucionar” la imagen en el sentido de una realización arquetípica.

La interpretación

El material es registrado por el terapeuta y luego, con el paciente, traducirán los símbolos de este “lenguaje secreto” en palabras de lenguaje cotidiano. La interpretación será considerada válida sólo si el paciente siente que es correcta y está totalmente de acuerdo con ella.

Pues como dice J. Chevalier: “La percepción de un símbolo es eminentemente personal, no sólo en el sentido de que varía con cada sujeto, sino también de que procede de la persona entera. Ahora bien, semejante percepción es algo adquirido y, a la vez, recibido, participa de la herencia biofisiológica de una humanidad mil veces milenaria, está influida por diferencias culturales y sociales propias de su medio inmediato de desarrollo, a las cuales añade los frutos de una experiencia única y las ansiedades de la situación actual. El símbolo tiene precisamente esta propiedad excepcional de sintetizar en una expresión sensible todas esas influencias de los inconsciente y de la conciencia, como también de las fuerzas intuitivas y mentales en conflicto o en cambio de armonizarse en el interior de cada hombre”.

Aportes para la interpretación

El orientalismo, la historia de las religiones, la mitología, la antropología, la historia de la civilización, el arte, el esoterismo, el psicoanálisis y las investigaciones simbológicas nos han facilitado un cuantioso material para la corroboración de lo “psicológicamente verdadero”.

El valor de lo simbólico

El simbolismo añade un nuevo valor a un objeto o a una acción sin atentar por ello cntra sus valores propios e inmediatos o “históricos”.

San Agustín señala que la enseñanza facilitada por medio de los símbolos despierta y alimenta el fuego del amor para que el hombre pueda superarse a sí mismo.

El simbolismo es “el arte de pensar en imágenes”, perdido por el hombre civilizado.

En el símbolo, lo particular representa lo general, no como un sueño ni como una sombra, sino como viva y momentánea revelación de lo inescrutable. Sólo puede ser por la intuición de ese otro término que significa y oculta a la vez.

La función simbólica hace su aparición justamente cuando hay una tensión de contrarios que la conciencia no puede resolver con sus solos medios.

Jung dice: “La máquina psicológica que transforma la energía es el símbolo.

La imagen simbólica es una analogía interna cuya función es penetrar en lo desconocido y establecer paradójicamente la comunicación con lo incomunicable.

Posee significado, deja una signatura que puede ser objeto de comprensión e interpretación”.

C.G.Jung escribió: “El símbolo es un término, es un nombre a una imagen que, aun cuando nos son familiares en la vida cotidiana, poseen, con todo, implicaciones que se unen a su significación convencional y evidente. El símbolo implica algo vago, desconocido y oculto para nosotros”.

Nos dice G.Adler: “La energía inconsciente, inasimilable bajo forma de síntomas neuróticos, es transformada en energía que podrá ser integrada en el comportamiento conciente gracias al símbolo, provenga ése de un sueño o de cualquier otra manifestación de lo inconsciente”.

Ventajas

Una de las ventajas importantes de la técnica del ensueño dirigido es que provoca reacciones emocionales intensas, con mucha facilidad. Esto es indispensable para el logro de ciertos estados de conciencia y es esencial para el mejoramiento de una curación.

Aquellos sujetos que creen que están creando intencionalmente la clase de escenario que de ellos se espera, se encuentran más tarde confundidos cuando ven que la construcción del escenario se fue determinando por profundas tendencias y por factores psicológicos de los que ellos no eran concientes en absoluto durante sus sueños dirigidos. Cabe recordar acá a René Guénon diciendo: “El simbolismo es una ciencia exacta y no una libre ensoñación en la que las fantasías individuales puedan tener libre curso”.

Se forma conciencia del ser en todas las dimensiones del tiempo y del espacio y de su proyección en el más allá, más allá de lo que nuestra razón puede captar.

Otras de las ventajas del ensueño dirigido –ventaja de gran gravitación para ser utilizada en terapia sexual- tiene que ver con su estructuración inicial, pues sin ser sexólogo Desoille lo armó sobre la base de una temática sexual. Los temas para iniciar la técnica hacen referencia a la identidad sexual, al manejo de su evolución en relación con las figuras parentales y la incidencia de la represión social; siendo su propósito específico en los seis primeros sueños:

1. Confrontar las características más obvias propias del género-

2. Confrontar las características propias más suprimidas.

3. Ponerse de acuerdo con el padre del sexo opuesto.

4. Ponerse de acuerdo con el padre del mismo sexo.

5. Ponerse de acuerdo con la represión social.

6. Ponerse de acuerdo con la situación edípica.

Es así que desde el comienzo se capta la aceptación, el rechazo, la negación y cualquier otra dificultad respecto de la identidad sexual del paciente, así como las lealtades invisibles que pueden estar trabando su sexualidad. +

Su aplicación en lo psicosomático

Otra inquietud de Desoille era la posibilidad de aplicar la técnica del ensueño dirigido a las quejas psicosomáticas. Aquí nuevamente la psicofisiología nos ofrece una explicación del fenómeno observado y de las técnicas que son apropiadas para curar este tipo de problema. Pavlov estableció que cada sitio del organismo tiene su propia ubicación de representación cortical, y por lo tanto: si se considera el hecho de que en el hombre una palabra puede reemplazar una señal sensorial sin ninguna preparación especial, se comprenderá que, comenzando con la imagen visual apropiada, es posible influir sobre el funcionamiento de cualquier órgano. (Argumento válido para aplicar en terapia sexual.)

Pavlov había demostrado que las leyes de actividad de los nervios superiores en el perro eran igualmente aplicables al hombre. Pavlov designa al sistema sensorial compartido por hombres y animales como el primer sistema de señales.

El hombre posee un segundo sistema de señales que se compone de la totalidad de las palabras que representan conceptos, sentimientos y objetos, es decir, que tiene un lenguaje complejo del cual carece el animal.

Un reflejo motor condicionado es establecido en un hombre con el sonido de una campana como estímulo condicionado. Una vez que el reflejo ha sido bien establecido, lo único que debemos hacer para evocar la respuesta motora, es decirle la palabra “campana”.

Desoille decía: “Hay un vínculo muy estricto entre las palabras y sus imágenes; ambas son inseparables. Los experimentos han demostrado concluyentemente que, cuando un sujeto piensa en una palabra, su imagen verbal se acompaña frecuentemente con otras imágenes. Éstas son generalmente de carácter visual, pero a menudo imágenes olfativas y motoras también aparecen. Todas ellas están firmemente ligadas al primer sistema de signos. Todas aquellas imágenes que pueden ser evocadas por una palabra, pueden también, a su turno, funcionar como signos, suplementando entonces al segundo sistema de señales, que es característicamente humano. Este hecho es extremadamente importante, ya que en él recae tanto la explicación de cómo actúa la psicoterapia, como la justificación de su uso”.

Su aplicación en terapia sexual

Es el ensueño dirigido, por todo lo expresado, una técnica de gran utilidad en terapia sexual porque, por otra vía, acompañará a las terapias sexuales propiamente dichas; no sólo de utilidad en el diagnóstico y pronóstico, y para agilizar el tratamiento, sino además para los tan deseados logros definitivos ya que apunta a estratos más profundos, acuñados en épocas en las que se acuñan los “lovemaps”.

Según John Money, “un mapa de amor no se encuentra presente en el nacimiento. Así como la lengua nativa, se diferencia dentro de los primeros años desde el nacimiento.

Es una representación evolucionista o una plantilla en su mente/cerebro, y depende para su input de sentidos o sensaciones especiales. Representa al amante idealizado y a los que, como pareja, harían juntos en esa idealizada, romántica, erótica y sexualizada relación.

Un mapa de amor existe en la imaginación mental primero, en los sueños y fantasías (material simbólico) y luego puede ser trasladado a la acción con un compañero o varios”. El paréntesis es mío.

“En condiciones óptimas, prenatalidad y posnatalidad, el mapa de amor se diferencia como heterosexual sin complejidades. La edad concordante, la diferencia de género o sexo y el ensayo sexoerótico en la infancia y juventud son un prerrequisito para la formación de un mapa de amor heterosexual saludable.

La privación y la negligencia o abandono en ese campo pueden inducir a la formación patológica del mapa del amor, así como también pueden hacerlo la prohibición, la prevención, el castigo abusivo y la disciplina.

Contrariamente, la exposición demasiado abrupta a las expresiones sociales tabú de sexoerotismo puede traumatizar la formación del mapa del amor” (John Money, 1986).

Coincidencia

La elección del ensueño dirigido en terapia sexual, por todo lo expresado, se ve consolidada por la coincidencia de acuñación del material simbólico sexoerótico en las etapas temprano del desarrollo humano, que señalan tanto Desoille como Money.

Intención

Siendo nuestra educación sexual escasa, cuando no nula y/o prohibitiva, los mapas de amor carecen de las condiciones óptimas para acuñar un mapa heterosexual sin complejidades; si a esto le agregamos los mandatos parentales o lealtades invisibles tan poderosas y tan fuertemente acuñados, el material simbólico referido a lo sexual tendrá gravitación en todas las disfunciones sexuales.

Por lo tanto se podrá, a través del ensueño dirigido, recrear el material simbólico a fin de modificar un mapa que, por estar acuñado, seguirá complejizando la sexualidad.

Los símbolos condensan gran caudal de información significativa para el hombre y tienen un gran poder transformador.

La redirección de la atención desde la conducta real, o estado interno emocional, hacia otro nivel simbólico permite una redistribución energética y una comprensión más global y profunda, que facilita el cambio.

Apéndice

A modo ilustrativo he creído conveniente transcribir un caso expuesto por R.Desoille en una conferencia (enero 11/1965) como ejemplo precursor de la aplicación de la técnica en el área sexual:

“Me gustaría finalizar esta primera conferencia con un ejemplo de un ensueño dirigido cuya riqueza y estilo son realmente excepcionales.

Fue producido por un hombre joven de 27 años quien había sufrido un inusual y severo trauma durante su niñez y adolescencia (abandono y rechazo materno) y para quien sus circunstancias de vida presente eran difíciles. Sus primeros ensueños dirigidos fueron extremadamente ricos en imágenes y desplegó una cualidad dramática extraordinaria. También reveló una considerable agresividad, mucha de la cual se volvió en su propia contra y produjo una intensa inhibición en la acción. Sin embargo, esta agresividad encontró expresión por medio del tratamiento como resultado de que el paciente fue shockeado y atemorizado por el deseo de venganza que descubrió en sí mismo. Él se obsesionó con el temor de descargar su venganza sobre una mujer que lo había abandonado. Esta situación se expresa en la primera parte del sueño; luego de la catarsis, el sueño se desarrolla hacia una visión paradisíaca de una pareja feliz.

Un discípulo de Jung diría que el paciente ha construido una imagen precisa y exacta del ánima.

Aquí tenemos el relato del paciente:

Me encuentro en una tierra árida. Delante de mí se yergue una alta columna de granito. Comienzo a escalar la columna de granito. Comienzo a escalar la columna mediante escalones calados en el granito. Repentinamente, me convierto en un vampiro y vuelo hacia la cima.

La plataforma en la que desciendo es circular, está bordeada por un pasamanos de oro. En el medio de la columna hay un agujero lo suficientemente amplio como para que un hombre descienda a su interior. Frente a mí, con su espalda hacia el pasamanos, una esfinge me clava la vista con su ojo amarillo. Tiene una belleza austera en su cara, su cabello es negro. Una nube gris pasa sobre nosotros y de ella cae un rayo de luz amarillo sobre la plataforma.

Yo me ubico dentro de la luz, medito por un momento y luego me empapo con la multitud de impresiones con las que me riega la luz. Pierdo de vista la cima de la columna. La esfinge comienza a seguirme pero no puede ascender tanto como yo. Todo a mi alrededor está patas para arriba, el mundo entero se está sacudiendo. En medio de este caos, distingo trozos de alas rotas, veo ojos que se chocan, montañas que se mueven violentamente, cantos rodados que caen, luego giro y miro hacia abajo a la esfinge.

El poder magnético de mi mirada la atrae hacia mí; pero aunque ahora se encuentre a mi nivel, no comparte ni mi visión ni la intensidad de mis sentimientos sobre lo que veo. Continuamos nuestro ascenso en el rayo, que ahora se transforma en verde, ahora lo abandonamos para explorar la fría noche del cosmos.

La esfinge bate sus alas y, de alguna manera, este batir de sus alas me permite ir aún más alto con ella. Pronto arribamos a un paisaje lunar de rocas grises y arena compactada. El cielo es la oscuridad de la noche.

La escena está iluminada por lunas de colores naranja y malva.

La esfinge se agranda, habiendo retornado a sus propios dominios, toma una nueva belleza y majestuosidad, una diadema aparece en su frente.

Se coloca en el rango de reina de esa tierra. Yo me convierto en hombre nuevamente. Una bola de cristal está encadenada a la pierna derecha de la esfinge. Me apodero de ella y la luz que irradia penetra en mi sangre.

Comienza a brillar y mi cuerpo se transforma en blanco. Caminamos hacia una cordillera rocosa.

Luego de llegar a la cima tomamos vuelo y hacemos una recorrida por el reino.

Debajo de nosotros, a nuestra derecha, un volcán negro larga humo. Un lago plateado se extiende por delante, es una superficie congelada en ondas.

Debajo de mí escucho voces llamando. A la izquierda, un largo canal de cemento ha sido cavado y emergen de él armas de hombres. Ahora hemos regresado a la tierra y estamos parados enfrente de una alta pared de granito con una puerta de bronce. La esfinge hace sonar un gong, la puerta se abre y entramos. La puerta se cierra sola detrás de nosotros.

Nos encontramos en una habitación cuyas paredes parecen pepitas de oro.

Pesadas telas coloradas cuelgan del cielorraso. El piso es de mosaico, pasamos a través de varias habitaciones y llegaos hasta una puerta de vidrio.

La esfinge empuja, abre y entra en un hall desnudo, en el centro del cual hay un ataúd cubierto con una tela mortuoria. Yo también quiero entrar al hall, pero la esfinge dice que no. Yo insisto tanto que me permite entrar, pero con mi primer paso dentro del hall, un sutil cambio se ejerce en mí.

Mi cara asume la apariencia de un vampiro. Esto parece estar sucediendo debido a la confianza que la esfinge deposita en mí. Me estoy convirtiendo en uno de sus vasallos. Ahora me acerco al ataúd y levanto la sábana negra que lo cubre. La esfinge me cuenta que dentro del ataúd está el secreto de su autoridad. De pronto quiero neutralizar a la esfinge de manera de liberar todo lo que está encerrado en el cofre. Cuando apenas he formulado mi deseo me encuentro totalmente transformado en un vampiro. Dos dientes filosos crecen sobre mi labio inferior. Largas garras aparecen en mis manos y pies, una capa de vello corto y leonado cubre mi cuerpo. Me crece una larga cola. La esfinge adivinó mi intención y me hechizó. Me siento rendido por una convulsión y caigo al suelo, giro para un lado y para otro y me quejo a gritos.

Mientras araño la tierra, la esfinge viene y posa un pie sobre mi pecho y me sentencia a montar guardia sobre el ataúd indefinidamente.

Una grieta se abre en el cielorraso rocoso. La esfinge desaparece a través de la raja y es transportada por un largo rayo de luz blanca que llega desde el cielo nocturno.

Luego abro el ataúd. Hay un esqueleto en él. Inclino el ataúd y tiro el esqueleto al piso. Los huesos desparramados se juntan solos en una pila y se prenden fuego. Luego que el fuego se extingue soplo las cenizas que, a dispersarse, revelan una valiosa joya roja.

En este momento la voz de la esfinge retumba en el hall por sobre mí.

Me dice que nunca podré abandonar este cavernoso hall y que nunca haré uso de la joya. Luego agrega que será mi destino fatal tomar el lugar del esqueleto dentro del ataúd, de manera de proveerle una nueva fuente para su poder. Inmediatamente después de esto, un cinturón de barras de hierro aparece a lo largo de las paredes de la caverna. Las paredes comienzan a moverse, comienzan a cerrarse sobre mí. Yo froto el rubí rápidamente y comienza a chispear. Soplo mi aliento caliente sobre él. La cara de una joven mujer aparece en la joya, luego veo su cuerpo. Ella estira sus brazos hacia mí. Destrozo el rubí, y al hacerlo libero a la mujer de su encantamiento.

Ella se transforma en una criatura similar a un espectro que flota en el aire y da vueltas alrededor de mi pecho. Pero de pronto ella salta lejos de mí, repelida por mi monstruosa apariencia física. Luego corta un agujero en la pared, dándome así un pasadizo de escape. Finalmente, se desvanece en el aire. Una vez afuera, encuentro nuevamente el ataúd, me meto dentro de él y cierro su tapa. Espero de esta manera atraer la esfinge ya que quiero descubrir dónde me va a agarrar y cómo espera destruirme.

Pronto el ataúd comienza a moverse bajo las órdenes de la esfinge.

Cuatro vampiros lo están transportando a través del cielo, hacia una luna violeta. Así me doy cuenta de que planean destruirme exponiéndome a los rayos de la luna. Entonces rompo la tapa del ataúd, tomo a los vampiros y a la esfinge por el cuello y los coloco debajo de los rayos destructivos.

Escucho sus gritos agonizantes. Se integran mientras caen. Sus huesos se esconden dentro de la arena.

Luego, regreso a la superficie y el sol sale. Levanto mi cabeza hacia el cielo y grito. Un gigantesco dragón femenino salta a mi vista.

En su buche sostiene la cabeza de una mujer castaña cuyos ojos son profundamente negros y cuya piel es opaca y sin brillo. Acaricio su cabello. Antes de que pueda tomas posesión de ella me dice que debo liberarla del dragón; como estoy vistiendo mi armadura, tomo mi espada y atravieso el vientre del dragón. Entonces su boca libera a la mujer, quien está vestida con velos azules. En sus manos sostiene un cáliz de oro que suelta a medida que ascendemos en el cielo. Me siento extremadamente feliz.

Vamos más arriba. Sus brazos rodean mis hombros; ella es muy hermosa. Su cara es simultáneamente sensual y espiritual. Para mí, lo que tiene de más atractivo es su expresión facial. Ella me pertenece. Los dos estamos vistiendo prendas muy ajustadas al cuerpo. La suya es dorada y la mía, plateada. Ahora tomamos un sendero luminoso que va hacia la derecha. Llegamos a un túnel lacrado por una puerta de bronce. De pronto la puerta se abre. Un cañón gira sobre dos rieles y se lanza al espacio. Luego de que éste desaparezca entramos en el túnel que es inmediatamente iluminado por el resplandor de todas las piedras preciosas que se encuentran incrustadas en las paredes. Nos abrazamos y nos abandonamos a la absoluta felicidad del momento. La entrada del túnel se ha cerrado detrás. Nos estiramos sobre algunos almohadones rojos. No hay nada sentimental en la mirada de esta mujer, veo como una inagotable energía de servicio en nombre del amor. Mientras me alejo de su abrazo, me siento más confiado en mí mismo y más fuerte que antes. Siento que no soy un prisionero de este amor. Cuando dejemos este lugar lo haremos uno en compañía del otro”.

Como pueden observar, la primera parte de este ensueño dirigido es concerniente a la “liquidación” simbólica del profundo conflicto que el paciente tiene con las mujeres, a quienes siente como criaturas misteriosas y destructivas, como la esfinge. Luego entonces aparece el dragón con una víctima mujer. En este caso, el dragón es la representación simbólica de un aspecto sádico de la masculinidad del paciente. Es su sadismo el que distorsiona la correcta imagen del género femenino. Matando el dragón él está dominando sus exageradas tendencias sádicas. Este acto libera al paciente para elaborar en fantasía una imagen ideal de mujer.

En la última parte del sueño toda farsa sentimental desaparece y es reemplazada por respeto y admiración. El escenario está ahora preparado para el fluir del amor y para una perfecta unión.