Recuerdos tóxicos

Cuando resolvemos problemas lógicos o estratégicos estamos usando la inteligencia intelectual o racional y que, a través de esto se cuantifica y así se clasifica en distintos niveles conocidos como cociente de inteligencia o CI.

En los años 90, Daniel Coleman introduce el concepto de Inteligencia Emocional que es la que permite tener conciencia de los sentimientos propios y de los demás. Nos produce empatía, compasión, motivación y la capacidad de responder apropiadamente a dolor o al placer.

Ya en el tercer milenio el mundo científico nos muestra una tercera “I”: la inteligencia espiritual enraizada en el funcionamiento cuántico de los microtúbulos de nuestras células.

Acontecimientos cuánticos que desafían al tiempo lineal, acontecimientos que no tienen que ver con el mundo visible y sensorial ni sujeto a fuerzas de la naturaleza y como dice Deepak Chopra el una de la bañadera no moja tu conciencia ni el frío del invierno entumece tus recuerdos, ni el calor agobiante hace que sudes en tus sueños.

Lo más importante de los genes, su inteligencia no ocupa espacio físico.

Las imágenes grabadas en el cuerpo cuántico son tan complejas que se llevan a la propia vida como recuerdos tóxicos inconscientes. Veamos un ejemplo:

La historia de Luisa, 29 años, soltera. Consulta porque según ella el mundo no la acepta, la rechaza, no la quiere, tiene malas relaciones tanto familiares como laborales.

Luisa hace hincapié en este tema y cuánto la angustia pero extrañamente no mostraba problema alguno respecto de su obesidad.

Su aspecto era inquietante, ni siquiera mencionarlo era un escudo de silencio. Meses se necesitaron para atravesar tamaña defensa.

Un día Luisa pidió un plan para adelgazar. A medida que los kilos iban desapareciendo

Luisa comenzó a tener sueños con recuerdos de incidentes dolorosos y reales de su historia.

Traumas subyacentes que no había podido desterrar en la terapia desaparecían junto a la grasa. Luisa experimentó cambios de humor y aparecían en el diálogo terapéutico guiones de traumas sufridos antes de comenzar con ritmo ininterrumpido desde los quince años su acumulación de kilos.

Los episodios traumáticos en orden cronológico se marcaban en la balanza. Su cuerpo era una especie de mente que olvidó mucho tiempo atrás. Un depósito de recuerdos que tomaron forma física en grasa, metabolizando tristes anhelos, esperanzas frustradas, amargas desilusiones asociadas con cada bocado de comida.

De gran alivio resultó derramar torrentes de lágrimas por toda la historia de recuerdos tóxicos.

El alivio estaba acompañado además por la desaparición del viejo cuerpo y un nuevo conocimiento psicológico de sí misma.

Como seres humanos, somos tanto físicos como cuánticos, vivimos existencias multidimensionales, hacemos y deshacemos constantemente nuestro cuerpo en el plano cuántico.

No solamente es válido el ejemplo de Luisa, también están involucrados quienes en la incapacidad de revisar su mundo interior, están desorientados en la vida, o se lanzan al divorcio sin provocación, o generan cualquier enfermedad.

Existe un nexo entre los pensamientos (inteligencia racional (C.I.)), conflictos emocionales

(I.E), Inteligencia emocional, y la conciencia, que opera según su propia fisiología invisible como inteligencia espiritual.