Período de Ajuste

Cuidar al que cuida a alguien enfermo también es una manera de ayudarlo.

En Psicogerontología hay un lema primordial: "Cuidemos al cuidador"; ya que el bienestar del enfermo depende directamente del bienestar de quien lo cuida.

Es esencial que aquel que está cuidando a una persona enferma y sobre todo con deterioro cognitivo, no agote sus recursos físicos y emocionales, especialmente si tiene un vinculo cercano como el de esposa, esposo, o hijo.

Es posible que la exigencia de una atención full-time desanime, frustre, entristezca fatigue, agobie; lo más frecuente es que no se descanse lo suficiente y que las propias necesidades pasen a segundo término.

Para seguir en forma se necesita además de descanso, tomar distancia del paciente, descubrir que se requiere ayuda adicional para hacer frente a los propios sentimientos de desanimo o para solucionar los desacuerdos familiares. Se puede decidir que sería útil intercambiar preocupaciones para abogar también en favor de mejores recursos para la persona enferma cognitivamente.

Tomarse un respiro

El cuidador debe preparar un período de ajuste, y hacer planes para retomar sus propios intereses; esto es absolutamente esencial. Hay que disponer periódicamente de algunos momentos para alejarse del enfermo.

Encontrar la manera de cubrir esa necesidad suele requerir esfuerzo e inventiva. Sin embargo, es muy importante que se haga para garantizar la continuidad en la atención del enfermo que requiere asistencia permanente.

El período de ajuste es en realidad el que se dedica a un "incentivo" de vez en cuando. Permitirse algún extra es una manera de ayudarse a hacer frente a la situación.

Acá no se pueden dar recetas ya que cada "cuidador" verá qué es para él "un incentivo". Hay personas que pueden comprarse "regalos", otras que preferirán escuchar una sinfonía, otras saldrán a caminar y contemplarán la puesta del sol o bien compartirán con amigos un almuerzo que puede ser maravillosamente reconfortante.

El apoyo de buenos amigos puede contribuir a seguir adelante en los momentos más difíciles.

Consejos para el cuidador

Para que el cuidador consiga un período de ajuste óptimo para sí primero tiene que hacerse a sí mismo una serie de preguntas y respondérselas para tomar una decisión eficaz. Por ejemplo:

¿Me siento tan triste o deprimido porque no estoy respondiendo como debía?

¿Me despierto preocupado y empiezo a dar vueltas en la cama?

¿He perdido peso?

¿Me siento abrumado la mayor parte del tiempo?

¿Me siento terriblemente aislado y solo con el problema?

¿Interfiere en cómo me relaciono con mi familia, con mi trabajo o con algún otro aspecto?

¿Estoy utilizando medicamentos para aguantar todo el día?

¿Pierdo la paciencia con el enfermo muy a menudo?

¿Me siento más enojado y más frustrado después de hablar estos problemas con mis amigos y con mis familiares?

¿Me doy cuenta que estoy más irritado con mucha gente?

¿Mi cuerpo me indica que estoy bajo gran stress?

¿Me siento a menudo nervioso, atemorizado, o lleno de pánico?

¿Me ayudaría el hecho de poder hablar con alguien que lo entienda?

¿Debería buscar una asesoría?

¿Necesito ayuda?

Así, quien sea "cuidador" puede darse cuenta de que hablar sobre sus sentimientos y problemas le ayudará a clarificarlos.