Depresión vs deseo sexual

El término "depresión" deriva del latín "Depressio", que significa hundimiento.
Es un estado mental mórbido, caracterizado por desaliento, fatiguilidad, acompañado frecuentemente de ansiedad.
Las estadísticas determinan que un 25% de mujeres son proclives a sufrir depresión.
Si bien no existe una única razón para desarrollar la enfermedad, se conocen algunos factores, como personas con tendencia pesimista, con baja autoestima; también influyen la vulnerabilidad genética, aunque no toda persona con historia familiar de depresión acaba desarrollándola.
Las situaciones estresantes son un factor de riesgo. No se debe dejar de lado el uso prolongado de ciertos fármacos, la carencia de vitamina B12 y folato y el abuso de drogas.
Algo que a veces causa asombro es un estado depresivo que aparece cuando todo parece funcionar bien.
Existen varios tipos de depresión y todos ellos presentan la misma causa bioquímica, un descenso de los niveles de serotonina.
La serotonina es un neurotransmisor relacionado con el placer.
Cuando existe sintomatología depresiva, al igual que un estado ansioso, el deseo sexual suele inhibirse.
Esta apatía sexual crea un "hábito" en la vida de la pareja que pasa a no tener ningún tipo de contacto sexual por períodos prolongados.
Esta disminución se presenta en los pacientes sin importar el sexo, y es un factor muchas veces desestimado por el médico, pero que afecta la calidad de vida de la pareja.
Al tratar la depresión se utilizan antidepresivos tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) que provocan alteraciones de la función sexual, por lo menos en un 60% de los pacientes que los toman.
La opción se encuentra en el uso de antidepresivos duales, con acción noradrenérgica y serotoninérgica, como es el caso de la mirtazapina.
El binomio depresión-deseo sexual inhibido, es una problemática que si se prolonga en el tiempo se corre el riesgo de que la relación de la pareja se deteriore en el exceso.