El amor romántico

El amor racional, a diferencia del amor romántico, supone "una actitud realista" en la valoración de los atributos y cualidades del ser amado, un profundo conocimiento del amante, claridad sobre lo que se quiere y se percibe en la vida, una comunicación abierta y honesta y una actitud de respeto hacia la otra persona.

El objeto del amor romántico está constantemente apareado con sentimientos placenteros generados por sentir que el otro es especial y único en el mundo.

Se exageran los rasgos positivos y minimizan los negativos del "amado". Hay una empatía excesiva con tendencia al sacrificio.

Cuando esta empatía -que es un proceso afectivo que permite una experiencia psíquica íntima, mientras las dos subjetividades permanecen separadas- se torna excesiva hasta llegar al sacrificio, tiene el sello de patológica.

La idea de una posible separación se rechaza violentamente y, si algo anda mal, genera desesperación o colapso.

Hay en el amor romántico una necesidad compulsiva de estar con el otro; hoy en día lo corroboramos con los "mensajitos de texto" enviados todo el tiempo.

La unión emocional podemos decir que es aún más fuerte que lo sexual.

También debemos señalar que en realidad poco se tiene en cuenta la calidad del vínculo que se quiere estructurar como sostén de la pareja.

¿Puede el amor romántico mejorar la REAL atracción afectiva?

¿Mejorar la comunicación?

¿Incrementar la independencia, la responsabilidad compartida, la participación equitativa?

No sólo la respuesta es "NO" sino que por cautivadora que sea su carencia de realidad, la amarga desilusión se instala cuando las parejas se casan en un intento de perpetuar el amor romántico.

En cuanto al área biológica en juego hay un predominio del cerebro emocional sobre el cerebro racional, por lo tanto está comprometido el equilibrio entre ambos.

Ese desequilibrio se traduce en tomas de decisiones erradas y una voluntad débil, ya que al predominar el cerebro emocional sólo se apunta al placer.

Esto genera una nueva patología que hoy la Neurociencia llama: "MIOPÍA DE FUTURO". 

Un ejemplo reciente y notorio fue el de la melliza que a toda costa y ante la desesperación de sus padres se casó con el asesino de su hermana.