La medicina del 3° Milenio: ¡Psicoinmunoneuroendocrinología!

Mente-Cuerpo

El planteamiento de esta relación no es nuevo. Está señalado en el papiro egipcio llamado “Papiro de Edwin Smith” descifrado por James Breasted. Este documento fue escrito probablemente diecisiete siglos antes de Cristo y sus rasgos jeroglíficos caracterizan a una copia de un texto anterior, correspondiente al Antiguo Imperio redactado hace alrededor de 3 mil años AC.
Tan antiguo planteamiento, ha sido lamentablemente marginado y su indiscutible validez  no ha sido lo suficientemente valorada, aún en la actualidad.
En Grecia, hacia el año 400 AC  vivió un famoso médico llamado Hipócrates que practicaba y enseñaba medicina en la isla de Cos.
Su extensa obra se la conoce como “Corpus” Hipocrático. El concepto medular de esta obra abarca, no solo la práctica médica como disciplina científica basada en las ciencias naturales, sino además abunda en detalles sobre en qué manera el bienestar del individuo se halla influido por los factores ambientales.
Subraya la correlación entre los cambios repentinos de estos factores y la aparición de la enfermedad como elemento esencial del arte de la medicina; pero este aspecto de la medicina hipocrática ha sido ocultado por el auge de la ciencia cartesiana.
En el año 1959 la opinión de René Dubos comienza a darle su justo valor al señalar: “La importancia de las fuerzas ambientales para los problemas de la biología, la medicina y la sociología humana nunca se ha formulado con tanta amplitud y tan exactamente como al alba de la historia de la ciencia”.
La doctrina hipocrática de los humores puede traducirse hoy en términos de equilibrios químicos, hormonales, neuronales, inmunológicos y psicológicos, ya que, además de haber sido Hipócrates un gran observador de los síntomas físicos también fue un excelente narrador de muchos trastornos mentales con actual vigencia.
Dentro de un contexto cultural completamente diferente la medicina china tiene una organización del organismo humano en la salud y en la enfermedad totalizador.
Por ejemplo, el concepto de pulmón abarca, además del pulmón en sí, todo el aparato respiratorio, la nariz, la piel y las secreciones relacionadas con estos órganos.
En el sistema de correspondencia, los pulmones están relacionados con el metal, con el color blanco, con los sabores picantes, con la angustia y el negativismo y con otras cualidades y fenómenos.
La noción china del cuerpo como un sistema indivisible  formado por componentes relacionados entre sí es mucho más similar al enfoque integral moderno, que al modelo cartesiano clásico y el parecido queda reforzado aún más por el hecho que los chinos ven la red de relaciones que están estudiando como una red intrínsecamente dinámica
La enfermedad, según la visión  de Confucio, era producto de una adaptación inadecuada a las costumbres y normas sociales. Hay un orden social dado y cambiar y adaptarse a él era recobrar la salud.
Esto, está muy arraigado en la cultura del Asia Oriental, tanto que aún hoy es la base de la terapéutica china y japonesa.
Hace un siglo, los japoneses adaptaron voluntariamente el sistema médico occidental pero hoy han vuelto a revalorizar  cada vez más sus prácticas tradicionales pues abarcan funciones que están fuera del alcance del modelo biomédico.
Desde el siglo pasado, el conocimiento tradicional de enfermedad y patología en la civilización occidental ha sido el modelo biomédico. Este se basa en dos premisas: 1) cualquier enfermedad puede ser reducida linealmente a una sola causa (reduccionismo); por lo tanto, la identificación y la modificación de la causa de base son necesarias y suficientes para explicar la enfermedad y, por último inducir su curación. 2) Una enfermedad puede atribuirse a un trastorno orgánico que presenta una fisiopatología definida o un trastorno funcional sin fisiopatología específica identificable (dualismo). Esta dicotomía presume distinguir la enfermedad médica (orgánica) de la psicología (funcional), o relega la enfermedad funcional a una entidad sin causa ni tratamiento.
La asistencia médica occidental es ejercida por un gran número de personas y organizaciones, que utilizan una gran cantidad de métodos que se basan en muy distintos conceptos de la salud y de la enfermedad.
Para integrarse en un sistema eficaz de asistencia sanitaria con un enfoque holístico es de suma importancia establecer una base conceptual común de comunicación de esfuerzos partiendo de la definición, aunque difícil de cuantificar  y describir por completo.

La Salud

De una manera simplista, podemos decir que la salud es un estado de bienestar que se presenta cuando el organismo funciona de cierto modo.
En los últimos trescientos años, nuestra cultura ha estado dominada por la concepción mecanicista que analiza el cuerpo humano desde el punto de vista de sus partes. La mente separada del cuerpo, la enfermedad como un desperfecto de los mecanismos biológicos y la salud como la ausencia de enfermedad.
Una visión integral de los seres vivos proporciona las bases para el abordaje salud / enfermedad / asistencia sanitaria volviendo a los orígenes hipocráticos a fin de mejorar, ampliar e integrar los actuales conocimientos brindados por la ciencia.
El concepto más integrador en la definición de salud la expresó Fritjof Capra quien desde la física moderna recorrió un vasto camino por la ciencia, la metafísica, la filosofía y la salud. Su definición de salud:
“Bien que cada uno de nosotros conozca el sentimiento experimentado cuando se goza de buena salud, es imposible dar una definición precisa: La salud es una experiencia subjetiva donde la calidad puede ser conocida de manera intuitiva, pero que no puede ser descrita o cuantificada.
Durante los siglos pasados hasta nuestros días, el Occidente ha sido analizado en función de sus partes. Esta visión está progresivamente reemplazada por un concepto holístico y ecológico del mundo que considera al universo no ya una máquina sino un sistema vivo: una concepción que pone el acento en la interrelación y la interdependencia de todos los fenómenos y se esfuerza en comprender la naturaleza, no solamente en términos de estructuras fundamentales sino también en función de procesos dinámicos subyacentes.
Mientras que hasta el presente la salud estaba considerada como un estado estático, el nuevo concepto de la salud implica una actividad y un cambio continuo, reflejando la respuesta creativa del organismo a las presiones del entorno. La salud es un fenómeno multidimensional que implica aspectos físicos, psicológicos y sociales independientes.
Este nuevo marco adquiere igualmente en consideración las dimensiones espirituales de la salud, y se encuentra en armonía con las visiones de numerosas tradiciones espirituales. La representación común de la salud y de la enfermedad como extremos opuestos de un continuo unidimensional es perfectamente erróneo: La enfermedad física puede estar contrabalanceada por una actitud mental positiva y un sostén social, de manera que el estado general podrá ser un estado de bienestar. Por otra parte, problemas afectivos o un aislamiento social pueden amenazar a una persona con sentirse enferma o pesar de una condición física excelente.
Estas múltiples dimensiones de la salud se afectarán mutuamente y la impresión de estar gozando de buena salud será más fuerte cuando ellas estén bien equilibradas e integradas”

En la visión integral de la salud cada enfermedad es en esencia un fenómeno mental y, en muchos casos, el proceso de la enfermedad se puede invertir de la manera más eficaz a través de un enfoque que integre la terapia física y la psicológica. La estructura conceptual en la que se basa tal enfoque no sólo comprenderá la nueva biología de sistemas, sino también una nueva psicología de sistemas, una ciencia de la experiencia y del comportamiento humanos que conciba el organismo como un sistema dinámico con aspectos psicológicos y fisiológicos interdependientes y que lo vea como parte de sistemas mayores de dimensiones físicas, sociales y culturales con los que entabla relaciones recíprocas.
Probablemente fue Carl Gustav Jung el primero que extendió la psicología clásica a estos campos. En Aion, una de sus principales obras, encontramos el profético pasaje que exponemos a continuación:

“Tarde o temprano habrá un acercamiento entre la física nuclear y la psicología del subconsciente, ya que ambas, independientemente y partiendo de direcciones opuestas, avanza hacia un territorio trascendental… La psique no puede ser completamente diferente de la materia, pues de lo contrario ¿cómo podría moverla? Y la materia no puede ser ajena a la psique, pues si lo fuera ¿cómo podría engendrarla? La psique y la materia existen en el mismo mundo, y cada una forma parte de la otra, pues de no ser así sería imposible toda acción recíproca. Por tanto, podríamos llegar a un acuerdo final entre los conceptos físicos y psicológicos si nuestras investigaciones lograran avanzar suficientemente. Nuestras tentativas actuales pueden parecer audaces, pero yo creo que van en la dirección justa”

Red Funcional Intersistémica

Los avances de la ciencia, en el estudio de los distintos sistemas que componen el funcionamiento de los seres vivos, evidencian día a día la interrelación funcional entre los sistemas nervioso, inmunitario, endocrino y psicológico.
La enfermedad y la patología son la consecuencia de múltiples sistemas que interactúan en el nivel celular, tisular del organismo, interpersonal y ambiental.
De manera que, por ejemplo, en el nivel subcelular (desarrollo de SIDA) tiene el potencial de afectar la función orgánica, la persona, la familia y la sociedad.
De manera similar, cambios a nivel interpersonal como la muerte de un cónyuge puede afectar no solo el estado psicológico, la función mesencefálica, la inmunidad celular y finalmente la susceptibilidad a enfermar.  



Actualmente, el desarrollo de métodos concretos de imagenología funcional (imágenes cerebrales captadas por aparatos específicos), acceso al Sistema Nervioso Central, por vías directas o indirectas de citoquinas (hormonas del sistema inmunológico), moduladores de la función neuro-inmuno-endocrina; la descripción de los mecanismos neurobiológicos de las emociones, la lectura de la mente que hace el cerebro de las mismas, “conciencia reflexiva, patrimonio exclusivo del ser humano”. Factores genéticos y ambientales que interactúan y a través de otros circuitos complejos, componen el esquema de niveles donde surge la mente cognitiva y emocional.
Todo este material incorporado en un programa conceptual y holístico ha llevado a amalgamarlos en una red de trabajo, una “Red funcional intersistémica” que ya tiene nombre propio: Psicoinmunoneuroendocrinología