Conexión

El  pensamiento, las emociones y el lenguaje están fuertemente vinculados; cada uno influye sobre el otro y lo modifica. Es por eso que el pensamiento positivo se constituye como una herramienta clave para elevar la autoestima y proteger el sistema inmunitario.

"Nuestro lenguaje forma nuestras vidas y hechiza nuestro pensamiento"
Albert Einstein

Santiago Ramón y Cajal -premio Nobel de Medicina en 1906- dejó una frase fuertemente potente que, aunque en su momento se consideró metafórica, hoy en día sabemos que era literal:"Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro". Actualmente, la Neurociencia la avala plenamente.

Existe una amplia conexión entre el pensamiento, la palabra y las emociones. Millones de neuronas se interrelacionan permanentemente, modificándose estructural y químicamente para que, luego, se modifiquen conductas y se produzcan cambios físicos muy profundos.

Las palabras activan los núcleos amigdalinos -por ejemplo, los del miedo- que transforman las hormonas y los procesos mentales.

Las relaciones entre las respuestas del comportamiento, las neurales, las endócrinas, y las inmunes le permiten al organismo su adaptación al ambiente.

La respuesta conductual y emocional, junto con el sistema nervioso autónomo, son las primeras en manifestarse; luego, aparecen las respuestas hormonales y, más tarde, las inmunes.

Estas respuestas inmunes son modificadas por los factores estresantes, empeorándolas.  Tales son los casos de, por ejemplo, el duelo, el divorcio, la soledad y el aislamiento afectivo, que llegan incluso a provocar infecciones virales.

Es importante señalar que el aislamiento afectivo es peor que el tabaquismo, la hipertensión o la obesidad.

El sistema Inmune modificado puede lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje, localizadas en el hipocampo, afectando la intelectualidad al dejar sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro necesarias para tomar decisiones adecuadas.

Es importante tener en cuenta la calidad de las palabras y, por ende, del pensamiento, pues un minuto de pensamiento negativo deja al sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas.

Hoy sabemos que el pensamiento positivo mantiene alta la autoestima, aumenta el entusiasmo y la ilusión, favoreciendo de este modo las funciones superiores del cerebro, donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde se valoran estrategias y alternativas para solucionar los problemas y tomar decisiones; zona que además está fuertemente influenciada por el sistema Límbico, que es nuestro cerebro emocional.

Una concepción verdaderamente científica de la medicina tiene que tomar más en cuenta que hay que "capacitar al paciente" para manejarse en este mundo, mantener su salud psicofísica-emocional y su calidad de vida.

El mensaje sería: "Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra".

Así como señala Vittorio Guidano, creador de la Psicoterapia Cognitiva Postracionalista: "Emoción y pensamiento, si bien se interrelacionan van por carriles diferentes, por lo tanto se puede decir, que el pensamiento cambia el pensamiento, la emoción cambia la emoción".

Al fin y al cabo, "Somos el resultado de lo que hemos pensado" (Budda).