Satiriasis

Sábado 8 hrs: un llamado telefónico solicitando un turno.  Interlocutor ansioso, muy preocupado por lo que le sucede, además de una narración culpógena y como queriendo recibir a través de la conversación telefónica alivio a su pesar.

Es una persona joven de sexo masculino que sufre por su conducta sexual, que en otro tiempo se la rotularía de satiriasis pero ahora la llamamos PARAFILIA de exacerbación de la sexualidad. 

El turno fue dado para el martes siguiente pero el paciente no concurrió. Es muy común que esto suceda porque después de ese primer impulso aparece fuertemente la culpa y la vergüenza.

El motivo de esta nota es poder informar sobre el tema para evitar que las personas con alguna disfunción sexual se autolimitan la posibilidad de cura, que como en este caso, puede traerle a la persona serios trastornos familiares y sociales además del incremento de su propia ansiedad y angustia.

Paso a explicar la definición de PARAFILIA.

Es una condición erotosexual que ocurre en hombres y mujeres quienes responden o dependen de un estímulo inusual socialmente inaceptable.

Está presente como parte del imaginario erótico o de su fantasía y le sirve para iniciar y mantener la excitación eroto-sexual y para conseguir el orgasmo.

Su origen se remonta a escenas tempranas del pasado precoz del sujeto quien sufrió episodios traumáticos de abuso sexual o una severa represión de algún adulto significativo, represión que obstaculizó sus intereses afectivos sexuales a una edad crítica.

Las experiencias corporales traumáticas vividas en etapas tempranas cruciales en formación de la personalidad adquieren un significado que crea y amplifica un desorden de ansiedad subyacente (Coleman, “Parafilias y desórdenes crónicos”). Posteriormente, este desorden de ansiedad primario se experimenta como una distimia secundaria.

Parafilia según el DSM-IV

El DSM-IV, en “Trastornos del control de los impulsos no clasificados en otros apartados” ubica a la  parafilia entre los trastornos del control del los impulsos no especificados, junto con la dependencia de sustancias (como síntomas relacionados con el control de los impulsos)

“La característica esencial de la parafilia es la presencia de repetidas e intensas fantasías sexuales de tipo excitatorio, de impulsos o de comportamientos sexuales que por lo general engloban: 1) objeto no humanos; 2) el mismo o de la pareja: o 3) niños u otras personas que no consienten, y que se presentan durante un período de al menos seis meses” (Criterio A).

Para algunos individuos, las fantasías o los estímulos de tipo parafílico son obligatorios para obtener excitación y se incluyen invariablemente en la actividad sexual.

En otros casos, las preferencias de tipo parafílico se presentan sólo episódicamente (por ej., durante períodos de estrés) mientras que otras veces, el individuo es capaz de funcionar sexualmente sin fantasías ni estímulos de ese tipo.

“El comportamiento, los impulsos sexuales o las fantasías provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo” (Criterio B)

Trastorno distímico: es un trastorno del estado de ánimo.  Su característica esencial es un estado de ánimo crónicamente deprimido, presente la mayoría de los días.  Los sujetos describen el estado de ánimo como “triste” o “desanimado” (DSM-IV) o culpógeno. 

Formas de ansiedad

ANSIEDAD: Moizeszowicz la describe como un desasosiego psíquico. Reserva para la angustia un plano predominantemente psicosomático.

Una persona con angustia o ansiedad titubea en precisar el objeto que la provoca. 

ANGUSTIA REAL

La persona la siente frente al mundo externo.

ANGUSTIA NEURÓTICA

La experimenta, según una concepción psicodinámica, frente a los requisitos del ello, de los instintos. 

ANGUSTIA FÓBICA

La persona siente que se desencadena frente a situaciones fobígenas comunes, sin relación comprensible con el peligro.

ANGUSTIA SIN RELACIÓN

Se da ante un peligro exterior.  Dice la OMS que presupone una “neurosis por pérdida o trastorno involuntario psicogenético, de alguna función”.

En el aspecto psicológico los síntomas aparecen en la persona debido a que vivió situaciones cargadas emocionalmente y expresan simbólicamente el conflicto que subyace.

ANSIEDAD PERSECUTORIA

El individuo teme que su yo sea aniquilado, por lo que huye de su supuesto perseguidor.

ANSIEDAD DEPRESIVA

La persona es conciente del daño realizado a los demás y a sí mismo.

En las últimas décadas de este siglo, los terapeutas e investigadores en el área de la parafilia observaron que muchos de sus consultantes parafílicos podían presentar una base depresiva. Otros informaron que un intensa ansiedad precedía las conductas de estos pacientes, clasificadas por los profesionales como compulsivas porque se manifestaban sin el control voluntario de los sujetos.

Los terapeutas advirtieron que las personas que procedían así se adherían a un objeto, sexual, con fijeza obsesiva, exclusiva y específica.  Otros investigadores compararon la ansiedad que precedía la conducta compulsiva con el aura de la epilepsia temporal.  Aún no existe suficiente experimentación que corrobore esa correlación.

Los pacientes informan que la conducta que los expertos denomina obsesivo – compulsiva les proporcionan un breve alivio al aumento de su ansiedad, pero que ésta reaparece cíclicamente.  Su vida sexual se desarrolla entre uno y otro pico de ansiedad, por lo que la gratificación es relativa y tensional.  Dicen los medicadores que la descarga sexual actúa como un ansiolítico de corta vida. (Eli Coleman).

Todas estas experiencias clínicas determinaron que los redactores del DSM IV, además de ubicar a la parafilia entre los trastornos sexuales, pasen a considerarla como una conducta propia de “trastornos del control de los impulsos”, y que acuñen un nuevo concepto, el de “conducta sexual compulsiva”.

Decimos que  la conducta sexual compulsiva es parafílica cuando las obsesiones o ideas fijas en su contenido sexual que motivan al sujeto a la excitación y el orgasmo, son tácita o explícitamente rechazados por un contexto social determinado.  Esta sería la dinámica del proceso parafílico. 

Si el deseo sexual de una persona moviliza una ansiedad que le provoca malestar, actúa compulsivamente para aliviarse.

La sociedad reprueba su conducta por razones de hábitos morales, valores o costumbres.  Eso le genera nuevas tensiones que necesitará descargar compulsivamente.  Surge así un circuito de mantenimiento, productor de nuevas ansiedad y nuevas conductas sexuales compulsivas, que se perpetuarán si no intervenimos terapéuticamente con o sin medicación, según la necesidad del caso.

Función de la ansiedad en la conducta parafílica

La experiencia de ansiedad anticipa a la persona con conducta parafílica, que su objeto temido y deseado está cerca.  Objeto temido, porque su proximidad genera castigo.  Deseado, porque sólo él despierta su deseo.  Pero también devela que “el contenido de la obsesión parafílica de la persona es ajeno, fuera de control, y no encaja en el tipo de pensamientos que él esperaría tener.” (DSM-IV)

Si con medicación y con el trabajo terapéutico instrumentalizamos la ansiedad, la persona puede llegar a sentir la satisfacción de controlar su conducta ansiosa.

La ansiedad controlada nos ilumina sobre los momentos iniciales del problema actual del paciente, moviliza al sujeto para el cambio y le demuestra que puede manejarse a sí mismo.

A tal efecto, un implemento sencillo es la confección de un ansiómetro donde el paciente registra puntillosamente sus grados de ansiedad diaria, los episodios que cree que la desencadenaron, la hora, día y circunstancia en que se produjo y su reacción cuando se desencadenó la ansiedad.

Este instrumento representa un proceso autorreflexivo y una conducta activa que permite que la persona afectada pueda discutir en la terapia la corrección, evaluación y anticipación de sus conductas parafílicas.

Graficar, reflexionar y hablar sobre lo sentido ante las vicisitudes de su ansiedad, produce un aprendizaje tal que una vez incorporado en su mundo subjetivo, el cambio se traslada su conducta externa.

El ansiómetro nos permite implementar los siguientes pasos terapéuticos: Partiendo de la unidad sistémica paciente-terapeuta llevarán a cabo estas acciones:

  1. La lectura del ansiómetro de sesión en sesión, detectará las situaciones ansiógenas en sus múltiples expresiones, los personajes involucrados, el estímulo o factor desencadenante y de que manera se produce.
  2. En cada situación el paciente evaluará la intensidad de la ansiedad.
  3. El sistema terapéutico reconstruirá el posible origen de la situación ansiógena como dice Richard Green en “Impresiones de la memoria.  La reconstrucción del recuerdo” (XII Congreso Mundial de Sexología, Yokohama, 1995)
  4. El sistema terapéutico investigará el significado que el paciente adjudicó al episodio rememorado.
  5. Paciente y terapeuta trabajarán para modificar el relato cristalizado reemplazándolo por otro viviente, efectivizado, donde quepan la pena, la compasión, la culpa no persecutoria y donde la ansiedad ya controlada preanuncie cambios conductales.
  6. El paciente practicará, para graduar la intensidad de su ansiedad, ante el estímulo típico desencadenante de la misma.
  7. El paciente generalizará el aprendizaje del control de su ansiedad ante otras situaciones afectivas temidas o indeseables.
  8. Si la ansiedad recrudece y se hace inmanejable, paciente y terapeuta considerarán la necesidad de la medicación.

Es difícil sostener el exclusivo origen somático de la ansiedad porque la angustia parece asentarse en las estructuras mesodiencefálicas.  El ansioso presenta un estado de hiperactivación desmesurada que puede ocasionar una angustia anormal para un grupo social. 

Los ansiolíticos reducen su nivel de ansiedad pero cuando detecta la aparición de los componentes fisiológicos de la ansiedad, recrudece la activación.

Se indica terapia porque, aunque la medicación bloquee los componentes somáticos de la enfermedad, la angustia psíquica persiste; y recomienda la medicación porque produce una acción miorrelajante, una acción ansiolítica y una acción desinhibidota de conductas estresantes.

El DSM-IV en el capítulo “Trastornos obsesivo-compulsivo” define a las:

Obsesiones: ideas, pensamientos, impulsos o imágenes de carácter persistente que el individuo considera intrusas o inapropiadas y que provocan ansiedad o malestar significativo.

Esa cualidad de intrusa o inapropiada se denomina “egodistónica”.

“El individuo con obsesiones busca neutralizarlas mediante otra ideas o actividades”.

Las compulsiones: se definen como comportamientos o actos mentales cuyo propósito es prevenir o aliviar la ansiedad, pero que no proporcionar placer o gratificación.

El tratamiento psicoterapéutico cognitivo posracionalista ayuda a resolver la fuente de los problemas psiquiátricos y el desorden psicosexual.  Las técnicas de abordaje terapéutico son claras, sencillas, graduadas y diversificadas acordes con el momento que atraviesa la terapia.