Génesis de las enfermedades

Primera Parte

 * El valor del lenguaje

Únicamente en un contexto de lenguaje el hombre sapiens sapiens deviene humano, con las condiciones y características de un sistema cognitivo autoreferido, que nos permite designarlo como tal.
Es a través del lenguaje que narramos nuestra historia, sumatoria de pequeñas historias. 
Bateson dice que estamos hechos, desde todo punto de vista, “de la sustancia de las historias”. La cualidad informante de informada es algo básicamente esencial. 
Freud sostiene que la palabra es “una representación compleja que se demuestra compuesta por elementos acústicos, visuales y kinestésicos”.
De modo que el lenguaje, las sensaciones somáticas y las expresiones afectivas se originan de acuerdo con lo que sostuvo Freud, en un tronco común, una manifestación o sensación somática en sí misma expresa un significado.
La palabra es hasta en los caprichos del giro lingüístico, fiel a la unión de un determinado órgano, utilizado como símbolo, con las sensaciones somáticas que acompañaron primitivamente a los efectos que constituyen el significado de la expresión verbal.

 * Los giros linguísticos 

Constituyen una vía especialmente apta para la indagación de una fuente común entre cuerpo, afecto y lenguaje.
El simbolismo universal de los giros expresa, pues, su contenido primario en las distintas lenguas, pero, aus vez, cad una de ellas recogerá “matices” que provienen del “diverso carácter cultural de los pueblos”.
Es posible afirmar que la palabra es, hasta en los caprichos del giro lingüístico, fiel a  la unión de un determinado órgano, utilizado como símbolo, con las sensaciones somáticas que acompañaron a los efectos que constituyen el significado de la expresión verbal. 
 - Ejemplificación 
En español, usamos la expresión “mal de ojo” para referirnos a la proyección de sentimientos maliciosos, generalmente envidiosos.
En italiano se dice “malocchio” en un sentido equivalente al español.
En alemán se dice “etvas mit scheelem Blick enseben” mirar algo con mira bizca.
El dicho alemán igual que el español resalta el ejercicio de una acción que se ejerce sobre otros.
En inglés, en cambio, se dice “evil eyed” tener ojos maliciosos.
En francés, se utiliza “avoir le mauvais oeil” tener ojo malo, figurándose así, igual que en el inglés, la maldad del ojo, quedando reprimido el aspecto transitivo, es decir la acción sobre otro.

Como señala Freud, la excitación del ojo promueve afectos que, en ocasiones, la represión insiste en mantenerlos lejos de la conciencia.
Ese deseo de “no ver” aquello cuya presencia despertaría afectos penosos, lo expresamos cuando decimos “ojos que no ven corazón que no siente”.
El corazón se arroga la representación de prefigurar el sentimiento.  El giro expresa la manera de evitar el sentimiento a través de evitar el acto de ver.
En los giros, el significado de la expresión idiomática es conciente, mientras que el vínculo que posee ese significado con la parte del cuerpo a la cual el giro alude permanece inconciente.
Entonces se puede afirmar que: 

  1. Cuando un AFECTO se manifiesta en la conciencia como un proceso de descarga (ej. La envidia) algunos de los sucesos corporales (ej. Proceso hepático) son mínimos y permanecen latentes.
  2. Cuando un SUCESO CORPORAL se manifiesta en la conciencia con investidura pleno (ej. Cólico biliar) su significado (envidia) descargado de investidura permanece latente.

La alusión metafórica del giro es una forma de lenguaje indirecto al que apelamos, con las figuraciones simbólicas de un sueño.

Segunda parte

Mejor es prevenir que curar

Si bien casi todas las investigaciones realizadas sobre la fisiología de los afectos se refieren a la relación entre el sistema nervioso y los cambios motrices, secretarios, vasculares, etc. que configuran la descargar emocional y giran alrededor de dos teorías: las periféricas, que vinculan la emoción con las reacciones vícero-glandulares y las centrales que sostienen que la emoción está condicionada por el sistema nervioso; coincidimos en parte pues creemos que es más complejo teniendo en cuenta nuestro enfoque terapéutico PINE (psico inmune neuro endocrinológico).
La interrelación de los seis ejes fundamentales* juntos son un sólo eje responsable de respuestas de adaptación e integración desde y hacia la Bio – Psico – Social de las emociones.
En su artículo “Personalidad y emoción”, Coral Márquez dice: “la emoción es indiscutiblemente necesaria para el hombre y su especie. Sin emoción no habría muchas posibilidades de supervivencia, sin personalidad no habría posibilidades de supervivencia del hombre como ser social (…) A través del trabajo terapéutico directamente desde las emociones llegaremos a los esquemas disfuncionales”.
Para nosotros hay algo más que completa ese pensamiento pues si una experiencia produce un desbalance afectivo-emocional, dispara nuevas emociones que si no se reorganizan aparecen en principio como síntomas, luego como enfermedades (el cuerpo primero nos susurra, después nos habla y finalmente nos grita!)
Mucho de lo trabajado para descubrir los afectos, los sentimientos ocultos en las diversas enfermedades.
Por ejemplo, “El trastorno diabético”
Distintos autores sostienen que en la mayoría de los diabéticos existen:

  • depresión y ansiedad
  • se descompensan después de un período de largas tensiones y esfuerzos y arrastran desde la infancia dificultades tales como la indecisión y la inseguridad, oscilando entre dependencia e independencia, con la peculiaridad de ser pasivos y masoquistas.
  • falla en la adaptación psicofisiológica a los traumas sociales, y que el estrés emocional es un mecanismo desencadenante en un individuo predispuesto por factores constitucionales.
  • son personas con exageradas necesidades de afecto jamás satisfechas, cuyos sentimientos de frustración se traducen en reacciones de hostilidad.
  • la diabetes es el producto de una deficiencia de adaptación debida a la inseguridad física y emocional, que ha ocurrido en la infancia por rechazo de sus padres o por la pérdida de sus progenitores.
  • el sentimiento de impropiedad negado hace del diabético una persona insatisfecha.
  • actitud de no comprometerse, “dejarse estar” tanto en la vida como en su metabolismo.
  • el “derroche” de la glucosa no fosforilada (glucosuria) se presta especialmente para representar una riqueza ficticia acompañada por el íntimo sentimiento de que la satisfacción resulta imposible.
  • se los describe como personas reservadas, inhibidas, desconfiadas, indecisas, con poca seguridad en sí mismas inclinadas a adoptar conductas infantiles.
  • las reacciones egoístas y mezquinas pueden interpretarse como defensa frente al sentimiento de “miseria interior” que es propio de la identificación directa con el significado del trastorno diabético.

Meyer y colaboradores describen un caso, tratado psicoterapéuticamente en el cual una vez solucionados los conflictos no hubo más necesidad de régimen ni de insulina.
Nosotros vamos más allá postulando la PREVENCIÓN de manera que, al detectar una persona las características incipientes de las mencionadas en el decálogo descripto a través de nuestro enfoque terapéutico buscamos la prevención de enfermedades, de las vicisitudes de la relación mente-cuerpo en el hombre.