Los 6 ejes fundamentales

Recordemos la interrelación de los seis ejes fundamentales, juntos son “un solo eje” responsable de las respuestas de adaptación e integración desde y hacia la  Bio – Psico – Social de las emociones.
 
Los seis ejes fundamentales son: 

  1. Eje adrenal
  2. Eje tiroides
  3. Eje prolactinico
  4. Eje somatotrófico
  5. Eje gonadal
  6. Eje adiposo
1. Eje adrenal

La glándula adrenal tiene singular importancia pues de ella depende el mantenimiento de la vida.  Es el responsable de la sincronización de todos los ritmos biológicos.  Está íntimamente correlacionado con el sistema inmunológico.  La estimulación de este eje produce inmuno depresión clásica en los pacientes depresivos.

2. Eje tiroides

Este eje está íntimamente relacionado con la salud mental.  Las hormonas tiroides son coadyuvantes de tratamientos psicofarmacológicos. 
El buen funcionamiento tiroides es necesario para el buen funcionamiento cognitivo-afectivo.

3. Eje prolactinico

Este eje posee una significativa heterogeneidad funcional.  Desarrolla la conducta maternal.  Aumenta la receptividad sexual en hembras, repercute en la conducta reproductiva, incrementa la ingesta, actúa sobre el balance hídrico y media la respuesta frente al stress, favorece la respuesta inmune.
El stress crónico puede llevarlo a la pérdida de la ritmisidad.
La hiperprolactinemia se encuentra con cierta prevalencia en pacientes depresivos, ansiosos y alexitímicos.
Las variaciones de concentración prolactímica afectan el ánimo, las emociones y  las conductas.

4. Eje somatotrófico

Sus acciones son varias, la hormona del crecimiento disminuye la masa grasa, estimula los factores de crecimiento neuronal, estimula el metabolismo basal y por lo tanto, el crecimiento corporal.
Este eje tiene importantes propiedades inmunoprotectoras. 
Interacciona con el aparato gastrointestinal, el tejido adiposo y el hipotálamo para regular la conducta alimentaria.
En los niños con déficit de hormona de crecimiento presentan alteraciones en el sueño, inmadurez psicológica y alteraciones en el desarrollo de la personalidad.
El estrés inhibe la hormona de crecimiento esto a su vez influye sobre el eje tiroides.
En el envejecimiento fisiológico y más aún en las demencias es notoria la disminución de la capacidad fisiológica de la hormona de crecimiento.
También de un correcto balance entre la hormona de crecimiento y la prolactina depende de la producción de factores de crecimiento neurales.

5. Eje gonadal.

Este eje para su estudio se lo ha desdoblado en gonadal femenino y gonadal masculino.  En el eje gonadal femenino las principales acciones corresponsales a los estrógenos.  Como afectos somáticos podemos considerar la redistribución de la grasa corporal, el brote puberal, el cierre de las epífisis óseas, el aumento de la masa ósea y el desarrollo de las características sexuales secundarias.
Los estrógenos están también vinculados a las funciones cognitivas.
Distintas alteraciones en la secreción de hormonas sexuales centrales y perisféricas intervienen en estados depresivos sintomáticos distintos como en la distimia menopáusica.
Los estrógenos aumentan la predisposición a las enfermedades autoinmunes.
La gran complejidad funcional del ovario se refleja en el hecho que además de producir estrógeno, y progesterona, sintetiza una treintena de sustancias como factores de crecimiento, inmunológicos, y hormonales.
Cuando hay un nivel alto de testosterona, las mujeres manifiestan más satisfacción e incluso un incremento del deseo sexual, pensamientos sexuales y provocación de la actividad.
Este eje tiene una gran vinculación con el eje adiposo.
El eje gonadal masculino es responsable de la formación de espermatozoides y de la síntesis de las hormonas sexuales masculinas. 
La acción de los andrógenos regula la síntesis de las gonadotrofinas, inicia y mantiene la espermatogénesis, forma ele  fenotipo masculino, promociona la madurez sexual, controla la potencia y la energía sexual, metaboliza los hidratos de carbono.
Este eje amerita investigación permanente entre los distintos ejes debido a las demandas clínicas que traspasan las demandas de pérdida de libido y abarcan trastornos de ánimo, deterioro cognitivo en el adulto mayor, en pacientes con dolor crónico o adictos a opioideos, en conductas agresivas, en obesos, trastornos del sueño, el SIDA, etc.

6. Eje adiposo

El tejido adiposo representa la reserva principal del organismo, es un aislante térmico y debe ser considerado como tejido endócrino no sólo por su producción hormonal sino por su intervención como regulador neuroendócrino y por su influencia en los niveles
de lipoproteínas.
El stress, el tabaquismo, el alcohol, la depresión y la ansiedad ejercen una marcada influencia sobre el eje adiposo quien a su vez inhibe los esteroides sexuales y la hormona de crecimiento.
Las alteraciones hormonales perisféricas resultantes facilitan la aparición de insulinoresistencia, y factores de riesgo como diabetes mellitas no insulino dependiente, y accidente cardiovascular.
Las estructuras nerviosas superiores, el hipotálamo, con su rica red de proyecciones neuroquímicas y nucleamientos neuroendócrinos son la clave en la manipulación neurohumoral para modular la alimentación, el metabolismo energético y el peso corporal.
 
Este es un brevísimo resumen de la gran complejidad de relojería suiza que significa el funcionamiento de los seis ejes.
 
Debemos  tener presente los disparadores negativos que a manera de efecto dominó disfuncional esta relojería produciendo enfermedades.  Ellos son el stress, el miedo, la ansiedad, las broncas, las frustraciones, los pensamientos negativos, el pesimismo, las emociones negativas, etc.
 
Hagamos medicina preventiva manteniendo el sistema psíquico-emocional en orden.
 
En el próximo número veremos cuales son los conflictos psíquicos que generan hipertensión esencial.