Ideas Irracionales

El hombre está condenado a pensar, pero no contaba con la producción de pensamientos automáticos, situación que afecta al escalofriante porcentaje de más del 80% de las personas, estadística registrada en Estados Unidos y en Europa.
Ocurrencias raras, extrañas, molestas, no originadas en un proceso de razonamiento lógico, aparecen y reaparecen desarrollando silogismos irracionales como por ejemplo: “la gente parece ignorarme…”; “está claro que les resulto aburrida o poco atractiva…”.
Ese diálogo interno que aparece produce daño Psíquico.
Los resultados emocionales del proceso son: ansiedad, depresión, rabia, y sentimiento de culpabilidad.
Perpetúan el sufrimiento, la sensación de que esas ocurrencias se hagan realidad, o interpretaciones mágicas, a veces, acuñadas en la infancia.
Hay diferentes formas de presentación clínica y diferente impacto en la calidad de vida de quienes lo padecen; difícilmente lo comente con familiares y menos haga una consulta con un terapeuta.
Gran parte de la dificultad que hay en descubrir como negativas esas ideas irracionales con uno mismo, se debe a la velocidad e indivisibilidad de los pensamientos.
Por su carácter automático, es fácil tener la ilusión de que los pensamientos creadores de sentimientos emergen directamente de los acontecimientos (externos) y no del diálogo irracional consigo mismo (interno).
En la Terapia Cognitiva y Postracionalista se considera evidente que si bien el pensar generalmente cambia los pensamientos, sólo el sentimiento puede cambiar las emociones; es decir, que sólo la aparición de nuevas experiencias emocionales puede afectar la autorregulación, modificar patrones actuales de autoconciencia y, de este modo, facilitar un reordenamiento de los procesos del significado personal.
Es crucial el descubrimiento existencial de que el sentido de una identidad segura NO puede fundarse sobre la universalidad impersonal del pensamiento, sino que debe hacerlo en la singularidad percibida del mundo emocional personal.