Envejecer: ¡Toda una empresa!

Empresa: acción de emprender.
Emprender: comenzar, empezar.
Emprendedor: que emprende cosas difíciles.

Homologando las definiciones no ya a las cosas sino al ser humano, la realidad que llamamos hombre comienza a existir en plenitud solamente cuando un individuo de la especie humana empieza a realizarse plenamente como tal, cuando sabe hacer y hace de su vida una empresa personal, es decir cuando definitivamente es persona.
Ni siquiera son plenamente hombres el niño y cuasi-adolescentes; no son formalmente “personas”, son sólo “personitas” como solía llamarlos Ortega y Gasset.
El individuo humano llega a ser plenamente “hombre” cuando en su adolescencia y desde ella hasta la muerte se realiza a sí mismo como persona y hace de su vida una empresa personal más o menos consciente y formalmente vivida y en definitiva en la “personalidad” que sus fracasos y sus éxitos van haciendo de esa genérica e individual condición de persona.
Cuando uno adquiere plenamente su condición de persona se encuentra siendo argentino, chileno o uruguayo, alto, bajo, rubio o moreno, profesional o no, y pronto sabe que si sigue viviendo llegará a envejecer, a ser viejo.
Piense o no piense en ello, la inesquivable realidad del mundo en que vive le mostrará (cualquiera que sea el nombre que administrativamente se le de) el hecho de la vejez, el progresivo cambio que aparece en la realidad de la vida del viviente pasados los sesenta, los setenta años de su edad y que avanzará hasta su muerte.

¿De qué modo entonces se hace empresa personal el envejecimiento?

Será una empresa que para disminuir el grado de vulnerabilidad que desemboque en enfermedad, tendrá en cuenta los siguientes ítems:

La Calidad de Vida

No sólo está constituida por una buena alimentación y cuidados en la salud sino por el conjunto de ocupaciones a las que un individuo puede entregarse voluntariamente, ya sea para divertirse, para descansar o desarrollar su información o formación o para desarrollar su participación social voluntaria o su libre capacidad creadora, después de haberse liberado de otras obligaciones profesionales, familiares y sociales.
Desde el punto de vista biológico tener en cuenta signos y síntomas que hay que controlar como el cansancio, la irritabilidad, la disminución de la memoria, la habilidad emocional y la falta de iniciativa sexual.
Respecto de este último punto debemos convenir que en general actualmente es un área bastante deteriorada, teniendo en cuenta que los altos índices de stress apuntan en primer término a desestabilizarla a través de la disfunción del deseo.
Es de suma importancia chequear el nivel de información y formación en educación sexual debido al alto grado de prejuicio que hay al respecto.
Como psicogerontólogos cumplimos una labor óptima al evitar que se enquisten tabúes y prejuicios sobre la sexualidad y la vejez, a fin de mantener una salud sexual que ayude a su calidad de vida.

Red vincular

Es importante que los adultos mayores no sean considerados por el resto de la sociedad como un exogrupo, al que nunca se va a llegar a pertenecer.
Respecto de las relaciones de los adultos mayores con otras personas, resulta conveniente que no sólo se vinculen con otras personas de la misma edad y condición, sino que también establezcan relaciones intergeneracionales, evitando así que el colectivo “viejos” se convierta en una contracultura con relación a la sociedad global, propiciando de ese modo las prácticas discriminatorias.
Por lo tanto, el ideal cultural que domine respecto de este grupo etáreo debe modificar la imagen negativa de la vejez y jerarquizar el rol social de los adultos mayores.  Considerar esta etapa como una etapa alegre, satisfactoria con el uso de su tiempo libre, entretenida, activa, agradable, sociable, satisfecha, feliz, adaptada y positiva.

Aprendizaje

En la adultez y en la vejez, el aprendizaje, al reorganizar los conocimientos, promueve nuevas dimensiones estructurando nuevas realidades, sobretodo la organización comprensiva, aprender a aprender es la gran adquisición.
Si el desarrollo cognitivo en la adultez y la vejez implica una reorganización cognitiva, emocional y de personalidad que permite el logro de nuevos equilibrios y de nuevas formas de conocer el entorno, puede pensarse que una intervención educativa orientada a favorecer tal tipo de cambios, conlleva una mejora en la calidad de vida, en la afirmación de las propias posibilidades y en la exploración de potencialidades.

Conducta saludable

La conducta saludable apunta a una buena predisposición para gozar de los logros personales, de los frutos del trabajo personal.
Una actitud positiva frente a la vida y una capacidad de generar nuevos proyectos inclusive como participantes de actividades solidarias que hacen sentir a las personas más útiles y que además elevan su autoestima.
El mantener la autoestima alta es condición indispensable para que una conducta sea saludable, pero esto a su vez requiere una buena disposición a cambiar contrarrestar la rigidificación a través de proyectos.

Factores biológicos – psicológicos - sociales

Sabemos que el envejecimiento es un proceso y que este proceso es progresivo, universal, asincrónico y la mayoría de las veces es anárquico, pero todo esto es diferente a enfermedad.
Hasta el presente la salud era considerada estáticamente, el nuevo concepto implica una actividad y un cambio continuo, un fenómeno multidimensional que abarca aspectos físicos, psicológicos y sociales.
No siempre se tiene conciencia por ejemplo de los beneficios de una actividad física, su incidencia positiva en la prevención de las enfermedades cardiovasculares, en la diabetes mellitus, en la hipertensión arterial y en la disminución del colesterol, beneficios que redundan en un aumento de la longevidad.
Otro factor a tener presente es el tabaco ya que está considerado como factor de riesgo número uno en las enfermedades cardiovasculares.
El tabaco y el alcohol si bien de uso frecuente no por ello son menos dañinos.
Desde lo psicológico es importante cuidar el sistema afectivo-emocional.  Las emociones ya sean positivas como el placer, alegría, deleite, euforia, amor, confianza, simpatía, etc. o negativas como ira, cólera, furia, hostilidad, odio, soledad, depresión, temor, aversión, etc. no se experimentan por sí, sino que están relacionadas con los procesos vinculares, e inciden y pueden provocar enfermedades.
También se deben tener en cuenta los factores de riesgo sociales, según la Organización Mundial de la Salud, los grupos de Adultos Mayores en situación de vulnerabilidad y riesgo son los que poseen algunas de las siguientes características:

  • Los muy mayores, mayores de 80 años.
  • Los que viven solos en una vivienda.
  • Las mujeres muy mayores sobre todo solteras y viudas.
  • Los que viven en instituciones.
  • Los que están socialmente aislados (individuos o parejas)
  • Los mayores sin hijos.
  • Los que tienen limitaciones severas o discapacidades.
  • Las parejas mayores en las que uno de los cónyuges es discapacitado o está enfermo.
  • Los que cuentan con muy escasos recursos económicos
El principio positivo

Para que la empresa del envejecer sea todo un éxito es importante que se construya sobre el principio positivo.
El principio positivo es un conjunto de pensamientos sanos que afrontan directa y creativamente los hechos realistas de la existencia humana.
El principio positivo crea, el negativo niega.
El principio positivo cree, el negativo duda.
El principio positivo lucha por la victoria, el negativo acepta la derrota.

NO HAY QUE RENDIRSE ANTE LA EDAD SI NUESTRA MENTE ESTÁ SUFICIENTEMENTE ILUMINADA.