Deseo luego existo!

Al deseo podemos definirlo como impulso psíquico orientado hacia la obtención de placer y la consecuente evitación del displacer.

Amor.  Alteridad.  Deseo

Dice Viktor Frankl que la madurez sexual se alcanza cuando la persona ama a otra e integra este afecto a la relación para ser demostrado y manifestado en la relación sexual.  Sólo el amor puede darle sentido a la sexualidad humana y adulta.  Los deseos sexuales convergen en el sentimiento de amor.
Solamente una persona que pueda amar a otra, puede captar la unicidad de su pareja, esa cualidad de ser única. Amar significa conectarse con la esencia del otro que se halla por encima de mi existencia. 
Querer significa, por su origen etimológico, buscar y pedir. Toda realidad, en primer momento, es una incógnita. Por ello es lo que ante ella se pide, se busca una respuesta, o se formula una pregunta. A la realidad pertenece la Alteridad.
La alteridad es lo otro, que es el mundo circulante y el Otro, persona.
La manera de dirigirse a la alteridad es a través de la búsqueda de la petición. El modo primario de querer frente a la alteridad del mundo circulante, es la necesidad. 
El modo primario de querer frente al Otro persona, es la demanda. El capricho, las ganas, la avidez, se refieren a modos primarios de querer de aquellos que han pasado por profundas carencias afectivas. Por ejemplo, el modo de querer del perverso, es el capricho; es algo que surge de golpe y que necesita ser satisfecho inmediatamente.
El perverso no tiene deseos, tiene ganas; no busca al Otro para conocerlo, sino para dominarlo. El perverso no tiene historicidad, las ganas son presente, perentorias; no tiene futuro ni identidad, ni diferenciación. No hubo objeto materno que ofertara para que el niño pudiera demandar, objeto amoroso que gratifique y frustre.
La eroticidad en el lazo que une a la encarnación con el querer, la corporeidad con la alteridad, la huella en el sí mismo con el objeto ofertante.
La imagen del objeto que satisface, adquiere un valor electivo en la constitución del deseo del sujeto.

El vínculo amoroso

Los conceptos de relación de objeto, alteridad, eroticidad, oferta, demanda, nos remiten a la noción de vínculo.
El Dr. Enrique Pichón Riviere (El proceso grupal, Buenos Aires, 1977) define al vínculo como una estructura compleja, compuesta por un sujeto, un objeto, la dialéctica que se establece entre los mismos, y los procesos de comunicación y aprendizaje.
Para que se configure un vínculo, para que exista una demanda, tiene que haber existido previamente una oferta.
Tanto la necesidad, como la demanda, para que puedan satisfactoriamente, tienen que ser formuladas de una manera ordenada.  Este orden se aprehende en la expectativa vincular primaria.
Hablar de vínculo amoroso adulto, es hablar de la posibilidad de que se pueda estructurar un proyecto, y que aparezca un futuro.  El deseo es el motor propulsor de estas motivaciones.

Patología del deseo

El deseo puede llegar a configurar un conflicto ente instancias psíquicas y por lo tanto ser rechazado de la posibilidad de devenir conciente, es decir, la de ser reprimido constituyéndose así en la patología del deseo.

Trastornos en la fase del deseo sexual

Fisiología del deseo: Activación de los circuitos sexuales en el cerebro, mediado por la testosterona.

  • Características clínicas:
  1. Pérdida de deseo (anafrodisia).
  2. Pérdida del deseo únicamente en situaciones específicas.
  • Causas orgánicas comunes:
  1. Estados patológicos que reducen la testosterona.
  2. Depresión.
  3. Stress Severo.
  4. Drogas que alteran el circuito cerebral.  Ejemplo: betabloqueantes, narcóticos, alcohol, antihipertensivos, depresores químicos.
  • Causas Psicológicas: El principal mecanismo de defensa es la evitación.
  • Causas inmediatas:
  1. Enfoque de aspectos negativos de la pareja o de la relación sexual.
  2. Evitación de la estimulación erótica.
  3. Evitación de fantasías eróticas.
  • Causas más profundas:
  1. Miedo a la intimidad y al compromiso
  2. Sentimiento hostil hacia la pareja.
El deseo y las disfunciones sexuales

Se habla de conflicto psíquico cuando en el sujeto se oponen exigencias internas contrarias.  El conflicto puede ser manifiesto, por ejemplo, entre dos sentimientos contradictorios o entre un deseo y una exigencia moral y latente, que es cuando se expresa a través de los síntomas, trastornos de consuma, psicosomátizaciones, etc.  El psicoanálisis considera el conflicto como constitutivo del ser humano.  Puede existir conflicto entre el deseo y la defensa, entre instintos, entre instancias.
En el conflicto edípico se enfrentan deseos contrarios y estos a su vez se enfrentan con lo prohibido.
El conflicto neurótico todavía no es neurosis. Un trastorno en la fase del deseo, puede expresar dicho conflicto. Al carácter indestructible del deseo inconsciente se lo oponen las estructuras defensivas del YO. Todas las defensas patógenas estructuran resistencias, contracargas, contra toda tentativa de trabar su acción.
Existe una manifestación pura de contratexias, y son los casos de evitación específica y de inhibición de las funciones (por defensas puestas en juego contra estas funciones).
Puestos ante un conflicto, algunos individuos evitan (se defienden) situaciones, objetos, acciones o bien les acontece una disminución de las funciones, o una falta de interés.
En el estudio de estos casos se ha concluido que las situaciones evitadas o las funciones inhibidas tienen un significado inconsciente sexual o agresivo.  Es contra este significado instintivo que se realza a la defensa.  Aquello de lo cual se huye, es una referencia a una tentación para el impulso rechazado y/o a un castigo temido.
Las inhibiciones sexuales son los síntomas más frecuentes en toda clase de neurosis y pueden ir desde la timidez frente al sexo opuesto a la impotencia y frigidez.  La inhibición puede presentarse como rechazo, antipatía o falta de interés frente a la actividad sexual.
La inhibición puede abarcas totalmente la sexualidad, o ciertos aspectos de la misma, como son la ternura, la sensualidad, las sensaciones físicas placenteras.  Puede presentarse frene a cierto tipo de pareja o rasgos de la relación (que son vinculados a la experiencia infantiles causantes de temores sexuales).
Los trastornos en la fase del deseo pueden originarse en un retorno de lo reprimido; por ejemplo: un sentimiento hostil inconsciente hacia la pareja; bloquea el deseo sexual.
La importancia y la frigidez no son un retorno de los reprimido, sino la manifestación clínica de la defensa misma; la persona tiene la creencia inconsciente de que la relación sexual es peligrosa; la defensa rehuye en el acto sexual y es mantenida y asegurada por una acción física de los mecanismo normales de los reflejos fisiológicos.
Son alteraciones físicas, que en la mayoría de los casos son de origen psicógeno.
La evitación de fantasías eróticas y de estimulación erótica puede estar asociada a l temor de reactivar tendencias sexuales pregenitales, u otros fines sexuales infantiles  temidos.

Los enemigos del deseo

De acuerdo a una investigación periodística reciente, se enumeran como causantes de la anafrodisia o del deseo sexual disminuido, los siguientes factores:

  • La sobrecarga psicofísica y el agotamiento.
  • La depresión.
  • Las crisis vitales: los conflictos de pareja: enojos, luchas de poder, falta de acuerdos.
  • La falta de confianza en el compañero.
  • El miedo a manifestar el deseo hacia el otro; esto le pasa sobre todo a las mujeres.
  • La falta del orgasmo durante las relaciones sexuales.
  • Problemas económicos graves.
  • Pérdida de algún ser querido.
  • La monotonía y la falta de creatividad e la vida sexual.
  • La poca autoestima y la desvalorización de la imagen del compañero.
  • La falta de un lugar adecuado para desplegar el erotismo compartido.
Los números del desencuentro

La consulta a los sexólogos aumentó un 20% en los últimos tres años.

  • El 50% de estas consultas son por falta de deseo sexual
  • El 40% de las parejas estables mantiene relaciones íntimas una vez por semana
  • El 27% las tiene menos de una vez por semana
  • Los encuentros sexuales en las parejas que conviven se postergan por:
  • Ver televisión: 3%
  • Estar con los hijos: 29%
  • Trabajar: 27%
  • Salir: 2%
  • Por leer: 1%
  • Descansar: 38%