Atención! A la Atención

Las dos coordenadas en las que se mueve el ser humano son el espacio y el tiempo.

El conocimiento del espacio es fundamental para el comportamiento de todos los seres vivos, desde el caracol hasta el hombre.
El espacio desempeña un papel importante en todo nuestro comportamiento, vivimos en él y a través de él nos movemos.
El sentido del espacio es fundamental pero a la vez es misterioso.  Decimos que es misterioso porque a diferencia de nuestros ya conocidos sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto que tienen su representación en el cerebro, no hay para él un órgano sensorial especializado.

¿Entonces cómo se representa el espacio en el cerebro?

Es sin duda, una aptitud innata de nuestra mente. El ser humano nace con principios innatos acerca del espacio y el tiempo.
Al no haber un órgano sensorial dedicado al espacio, su representación interna es una operación cognitiva por excelencia.
La información que recibe el cerebro la registra en muchas regiones y de muchas maneras diferentes.
El cerebro desglosa el entorno en áreas muy pequeñas que se superponen -una especia de mosaico. Una especia de mapa producto de un proceso de aprendizaje: la práctica implica la perfección incluso en el caso del espacio.
En circunstancias óptimas, ese mapa es estable durante semanas, e incluso meses, como ocurre en los procesos de memoria.
En nuestra experiencia de un instante a otro, nos concentramos en cierta información sensorial específica y excluimos el resto.
Si el lector levanta los ojos en este momento para mirar a una persona que acaba de entrar, ya no presta ATENCIÓN a las palabras impresas.  
Las opiniones coinciden en que la ATENCIÓN selectiva desempeña un papel fundamental en la percepción, la acción y la memoria: es un factor decisivo para la unidad de la experiencia consciente.
La focalización, la concentración de la conciencia, forma parte de la esencia de la ATENCIÓN.
Atender implica sustraerse de algunas cosas para ocuparse de otras.
La ATENCIÓN no es una fuerza misteriosa del cerebro sino un proceso modulador, crucial para el carácter unitario de la conciencia.
Las investigaciones realizadas por neurocientíficos han agregado además interesantes descubrimientos respecto de las diferencias de género en la formación del mapa espacial.
Han encontrado diferencias netas en el modo en que hombres y mujeres prestan ATENCIÓN al espacio que los rodea y se orientan a él.
Las mujeres recurren a indicios próximos a mojones. Así cuando se le pide una indicación, es probable que una mujer diga: “Doble a la derecha en la farmacia Vasallo y  después siga sin doblar hasta que vea a la izquierda una casa de estilo colonial con persianas verdes.”
Los hombres en cambio, recurren a un mapa interno diferente.  Es probable que digan, por ejemplo: “Siga andando dos kilómetros hacia el norte después doble a la derecha y siga hacia el este otro medio kilómetro.”
 Estos ejemplos sugieren la formulación de la siguiente pregunta: ¿esas diferencias son innatas o provienen del aprendizaje y la socialización? 
En cuestiones como éstas la neurociencia puede brindar orientación fundamental para la organización de talleres de estimulación y ejercitación, de las principales funciones cognitivas, que se pueden ver afectadas en los procesos de envejecimiento.
Optimizando la atención, optimizamos la memoria.
“lo que recordamos puede cambiarse.  Lo olvidado lo es para siempre.”