Qué efecto producen nuestros pensamientos en el cuerpo

Ya en el siglo XXI, ¿podemos mantenernos abiertos a las nuevas ideas que podrían aportarnos respuestas innovadoras a muchos problemas?

Esta perspectiva nos ubica ante el nexo entre los conflictos de las emociones y pensamientos y la enfermedad.

La física nos enseñó que a una causa está conectado un efecto bien real. Ley que se puede aplicar al campo de las emociones y pensamientos, que si bien no son físicos en el sentido literal de la palabra, pueden tener repercusiones físicas bajo forma de dolencias y enfermedades.

Actualizando y mejorando este concepto surge la física cuántica que en uno de sus principios fundamentales, dice que nuestros pensamientos determinan la realidad.

El campo energético humano está interactuando e influye en el campo cuántico a nuestro alrededor y la energía de nuestras creencias e intenciones se infunde en nuestro campo de energía, ya que se definen por la energía de nuestros pensamientos y emociones.

El dolor crónico, la enfermedad o las viejas heridas se originan en la mente, se imprimen en el campo energético y solo entonces se procede a manifestar en su fisiología.

Todas las enfermedades tienen su origen en pensamientos negativos y emociones inarmónicas.

Esta correlación ya la conocía la sabiduría oriental, y está avalada recientemente por la neurociencia y la física cuántica.

El poder de la mente la hemos estado usando negativamente. De nosotros depende proyectar la conciencia al cuerpo positivamente a través de pensamientos, sentimientos y emociones.

Un argumento controvertido es el del tan actual padecimiento del estrés o, mejor dicho, el distress.

Cualquier situación que crea una demanda más grande a mi organismo “me conduce” a vivir distress. Puede ser por presión de mi entorno, vinculada al trabajo, a no soportar el frío o el calor o algún cambio químico de mi organismo.

En sí mismo, el distress es menos importante que mi reacción frente a él.

Si solo es estrés, puede ser positivo, estimulante y creativo.

Según mi reacción frente a las situaciones, sucesos y dificultades, el efecto estresante será benéfico o nocivo para mí.

Es importante constatar que incluso un acontecimiento feliz puede llevarme a vivir un distress importante debido a los llamados “pensamientos intrusivos” que uno mismo genera y que se disparan continuamente en la mente, saboteando el disfrute del hecho feliz.

Debemos chequear permanentemente, no los acontecimientos que nos suceden sino la interpretación que se hace de ellos.

Debemos utilizar el poder de la conciencia para sanarnos de cualquier aflicción, enfermedad que sea posible siempre y cuando nuestros pensamientos tengan certeza absoluta y sepamos cuáles son los sentimientos y pensamientos o emociones que la originaron.

Una herramienta que nos ayudará a acceder al nivel más fundamental de la realidad es la meditación profunda.

Es importante, entonces, meditar para que la conciencia se proyecte positivamente al cuerpo.

Es halagadora la noticia de que las maestras de San Isidro, Provincia de Buenos Aires, serán las encargadas de enseñar a meditar a los alumnos de grados superiores.

¡Digamos sí a la salud!